LA DOCTRINA ESTRADA
La doctrina es una aportación de México que versa en tres puntos esenciales: la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y el rechazo a la colonización con todas las implicaciones que esto conlleva. A lo largo del tiempo, México se ha caracterizado por ser un país respetuoso, neutral en las disputas internacionales que se suscitan en distintos puntos del globo terráqueo; incluso, en ocasiones, ha sido sede neutral para mesas de diálogo entre pueblos que tienen alguna animadversión. Cabe señalar que el espíritu conciliador y pacífico de los Estados Unidos Mexicanos emerge a causa de las intervenciones extranjeras que se han suscitado en su territorio.
Dicha doctrina le ha servido al país para construir puentes de sana comunicación, intercambio comercial y cultural, con lo cual, actualmente, en el sector económico y de derechos humanos, México tiene suscritos muchos tratados internacionales que le han servido para crecer y consolidarse en la región como una nación emergente. Aunado a ello, la doctrina Estrada es la herramienta que México utiliza en su diplomacia. Cabe mencionar que varios países han adoptado los principios que se plasman en dicha doctrina, de tal suerte que esta se ha expandido a varias naciones.
En México, los principios de la doctrina Estrada, desde hace mucho, han sido elevados a rango constitucional, lo cual implicó la modificación del artículo 89 constitucional, fracción X, consolidando los principios contenidos en la doctrina para el Estado mexicano. Además, es utilizada por México para rechazar cualquier tipo de intervención o injerencia hacia la soberanía de las naciones, pues considera que ningún gobierno o pueblo necesita del reconocimiento de los demás países para erigirse como un Estado soberano.
La doctrina es adjudicada a Genaro Estrada Félix, quien tuvo una trayectoria dentro de la política mexicana bastante destacada, siendo precursor de cambios sustanciales en la diplomacia del Estado mexicano; de alma jurista, fecundo escritor y destacado político, su labor es hoy en día reconocida. El ilustre Genaro Estrada Félix vio la luz en la ciudad de Mazatlán, Sinaloa, el 3 de junio de 1887. Lamentablemente, falleció en la Ciudad de México el 29 de septiembre de 1937, teniendo 50 años.

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