La decadencia de la profesión jurídica a causa de los ínfimos cambios en las facultades de derecho en México
El problema del sistema jurídico mexicano, en su gran mayoría, inicia desde
las aulas de las facultades de derecho. Han acuñado el término de "ciencia
del derecho", pero no son capaces de disciplinarse con el rigor académico
que requiere una ciencia (exento de este punto a los investigadores del
Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, a quienes aprecio y admiro
por su labor y formación). Una disciplina (derecho) en la que imperan planes
de estudios, preponderantemente, desactualizados y laxos, que no contribuyen a
una formación técnico-jurídica de los estudiantes, un rezago tecnológico
gigantesco, burocracia, nepotismo, leyes por doquier, formando así personas con
decenas de diplomados, maestrías, entre otros, pero que navegan sin rumbo por
un sistema jurídico mediocre e ineficiente.
Personas que no cuestionan para no causar escozor alguno y no caer mal en el
gremio.
Mientras no se cambien parámetros que desde décadas han imperado en la
impartición de la cátedra jurídica, las facultades seguirán
"escupiendo" licenciados en derecho; los alumnos pasivos seguirán brotando a borbotones y la sociedad mexicana carecerá de lo más
mínimo: seguridad jurídica.
Realmente, ¿México necesita más abogados y abogadas?
Habría que preguntarse si verdaderamente aportaremos algo significativo como
estudiantes y posteriormente como egresados de derecho; de otro
modo, la profesión seguirá en caída libre y permitiendo que gente de otras
disciplinas se mofe de la profesión jurídica con aseveraciones como las de la
imagen de arriba.

Comentarios
Publicar un comentario